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jueves, 23 de febrero del 2012
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Son
la raza de perros que corresponde a los molosoides. Su origen se remonta
al mastín tibetano.
Es un perro sólido, de dimensiones fuera de lo habitual, huesos fuertes,
musculatura importante y una gran potencia y valentía.
El mastín llegó a España por diferentes caminos: por los montes Cantábricos, La
Mancha y Extremadura, y por los Pirineos y el llano de Aragón; de ahí las
grandes diferencias entre el mastín español y el mastín de los Pirineos,
respectivamente.
Fue utilizado para defender rebaños, actualmente, con un buen adiestramiento, se
ha convertido en un excelente perro de caza mayor; también es de gran eficacia
para la guarda y protección de propiedades y se emplea con muy buen resultado
como perro de las Fuerzas Armadas, que lo utilizan como custodio y protector de
depósitos, como animal de tiro y para las dificultosas comunicaciones en la
montaña. Es conocido también por mastín leonés, mastín extremeño y
mastín manchego.
El mastín español es producto de muchas razas y muy variadas; la de mayor
envergadura es la cruza con el podenco, del que extrajo la bravura y el arrojo.
Este gran moloso es muy valorado fuera de España por su singular tamaño, su
potencial y su carácter. Las leyendas que circulan sobre los mastines los
convierten en una raza mítica; estas leyendas están basadas casi siempre en su
lucha contra los lobos para defender el rebaño.
El mastín español se halla muy vinculado al ganado merino trashumante, ya que
fue él quien acompañó a los rebaños en busca de buenos pastos, ofreciendole su
protección.
Aún en nuestros días, nuestro mastín español acompaña a los rebaños, cumpliendo
su función original de guía y protección, aunque actualmente se lo
emplee con mayor frecuencia para la guarda y defensa de fincas, propiedades,
plantaciones y todo aquello que quiera ser proteguido de depredadores o
agresores. |
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